La historia de Tomás: infancia, resiliencia y amor en tiempos de separación familiar
Cada día, al finalizar la escritura de un nuevo texto sobre nuestra historia, mi hijo Tomás se
sienta a mi lado para hacer la lectura previa a la publicación en la web. En más de una ocasión termina llorando y preguntándose: ¿Cómo fue posible pasar por tanto? Hace un par de semanas me dijo: ¿Cuándo vas a contar mi historia?
Como su mamá, escribo las cosas desde mi vivencia. En algún momento —si así lo desea— llegará el día en que Tomás comparta su historia personal y su propio sentir.
Reconozco su fortaleza, el valor de su apoyo incondicional y la sabiduría con la que elige cada una de sus palabras. Quienes realmente conocen a Tomás sabrán que no exagero. No es casualidad que estemos transitando juntos esta vida.
Dejarlo en Costa Rica: la decisión más difícil
La sola idea de dejarlo en Costa Rica y separarme de él me detuvo durante semanas. Apenas tenía 9 años y, para ese entonces, cursaba cuarto grado de primaria en la Escuela del Agropecuario de Santa Clara, en San Carlos.
Los familiares más cercanos conocíamos los detalles de lo que ocurriría, pero yo no fui capaz de decirle a Tomás lo que realmente pasaba con su hermano. Pensé que sería algo que podría resolverse en los quince días de mi viaje. Mi familia siempre estuvo ahí para brindarle soporte, apoyo y contención. Todos ellos aportaron en nuestro transitar.
Mi hermana Susana fue más allá: lo transformó en un hijo más. Sus primos, con quienes siempre ha tenido gran cercanía, se volvieron hermanos para Tomás; y su tío asumió el rol de papá. Así conformaron un hogar durante ese tiempo. Mi hermana Zaida, siempre con sus muestras de amor, lo acompañó, al igual que el tío Delio.
Tomás encontró un hogar en esa casa que se convirtió en su fortaleza de seguridad y amor durante los meses que estuvimos separados. No existen palabras suficientes para agradecer lo que hicieron por él cuando más necesitaba acompañamiento y estabilidad emocional en medio de la tormenta que navegamos.
Una verdad que debía ser contada
Para mediados de mayo de 2022, mi amiga Valentina —quien viajó conmigo inicialmente a Argentina— regresó a Costa Rica. Sentía el pecho oprimido y una necesidad profunda de ser honesta con Tomás; de lo contrario, jamás entendería por qué no volví con Valentina de ese viaje.
Hice una llamada con el tema más difícil de abordar, pidiendo a Dios las palabras justas. Antes de hablar con él, planificamos una red de contención para brindarle el apoyo que iba a necesitar: la familia, la escuela, su psicóloga… Pero no hay preparación suficiente que contenga la ola de sentimientos en estas situaciones, que desbordan cualquier intento de suavizar la noticia.
Recuerdo a Tomás llorando al otro lado del teléfono, mientras yo no podía contener el llanto ni la necesidad de abrazarlo. No puedo evitar que me pase lo mismo con solo revivirlo en la memoria. Le expliqué que el abogado me pedía quedarme tres meses más, pues en aquel momento ese era el panorama previsto.Las palabras de Tomás fueron:“Mami, quédese todo lo que tenga que quedarse, pero traiga a mi hermano de regreso. No se preocupe por mí, yo voy a estar bien.”
Tomás es un pilar, un niño con una sabiduría inmensa, y supo aliviar la carga tan grande que yo llevaba a cuestas. Con sus palabras llenas de amor y valentía, renovó mis fuerzas y supo guiarme en el camino.
Las cartas entre Lucas y Tomás fluyeron. En medio de tanto amor, solo encontré más fuerza para continuar mi lucha.
El rol de la escuela y la comunidad en la contención emocional
Todos los días, Tomás viajaba desde La Fortuna hasta la escuela primaria del Agropecuario, junto con los muchachos que asistían al colegio secundario. Esperaba el transporte que pasaba por casa cada mañana para recorrer casi una hora hasta su escuela.
Desde Argentina, yo me encargaba de organizar todo: el transporte, los tiquetes del comedor, las tareas escolares. Los muchachos del transporte siempre fueron amables y cariñosos con él.
En la escuela, la profesora Yadely lo esperaba para desayunar juntos en el comedor un delicioso pinto con huevo y plátanos, que Tomás recuerda con satisfacción. Aún hoy se expresa con cariño hacia las señoras del comedor y su profesora. Prevalece en su memoria el sabor de la comida; y más que un estómago, alimentaron un corazón.
Mis papás asistieron a todos los eventos del colegio. En el festival de arte, grabaron videos para compartir conmigo las presentaciones; le ayudaron a preparar el proyecto de la feria científica; estuvieron en las fiestas de disfraces del Día del Niño, en cumpleaños de compañeros… En cada evento fueron mi representación y el soporte de Tomás.
La idea de traerlo a Argentina siempre estuvo presente. Sin embargo, había tantas cosas que necesitaba ordenar antes de su llegada: el cambio de escuela a mitad de ciclo, amortiguar el choque cultural, garantizar la estabilidad de un hogar y, sobre todo, evitar exponerlo a un penal para ir a visitar a su hermano.
Para mediados de septiembre, tuve una conversación con mi amiga Yahaira, quien siempre estuvo presente desde el inicio, acompañándome en las noches infinitas y en el mar de sentimientos que navegamos juntas. Fue entonces cuando me dijo:
“Amiga, yo llevo a Tomás a Argentina.”
Hablé con la escuela de Tomás en Costa Rica y, juntos, evaluamos los detalles ante la posibilidad del viaje. La institución brindó un gran apoyo, facilitando el proceso al ofrecer clases virtuales y anticipar las evaluaciones finales de ese año. Un gesto profundamente humano ante nuestras necesidades.Recuerdo la emoción de llamarlo para contarle que su viaje sería una realidad. Muchos sentimientos se hicieron presentes porque, más allá de la alegría del reencuentro, eso también significaba dejar atrás su vida: su familia, sus amigos, su escuela y el país que tanto ama.
La importancia de la terapia en el proceso
Desde los tiempos de la pandemia, Tomás comenzó terapia con María Elena en Terapias MERZ. Ella ha sido un ángel en este transitar y el principal apoyo de Tomás ante las crisis emocionales que tuvo que enfrentar: desde problemas escolares relacionados con el bullying, la separación de sus padres, el viaje de Lucas, hasta mi salida del país en medio de tanta incertidumbre y las noticias que llegaron después.
La terapia brinda herramientas para la vida. Tomás encontró en ella el apoyo necesario para ir conectando con los sentimientos que lo invadían sin control y que, en ocasiones, no le permitían ni respirar. Poco a poco, aprendió a reconocerlos y a gestionarlos para que no lo sobrepasaran con ataques angustiantes que provocaban síntomas físicos.
Tomás llega a Argentina: un viaje lleno de emociones
El 22 de octubre, Tomás viajó junto a Yahaira hacia Argentina. Solo él sabe el puñado de
sentimientos que cargó a su corta edad durante más de nueve horas de vuelo, con una ansiedad suspendida entre lo que dejaba atrás y lo nuevo por descubrir.
Las maletas se hicieron en Costa Rica entre lágrimas de emoción y una profunda tristeza. La vida nos separaba en distancia, pero nos unía el amor. Claro está, en aquel momento solo era visible la separación física; con el tiempo, maduramos hasta reconocer todo lo que hemos ganado en constancia y lucha.
Mi corazón quería salirse del pecho minutos antes de llegar al aeropuerto para recibirlo. Habíamos estado separados durante seis meses, pero cada día lejos fue una eternidad.
Durante todo ese tiempo, mi vida se consumía entre trámites legales, visitas a penales y trabajo. Pensar en salir a pasear o disfrutar de algo se sentía como un privilegio al que no tenía derecho. La llegada de Tomás equilibró mi mundo: trajo consigo la luz que yo no veía y renovó mis fuerzas para continuar la lucha.Por primera vez, decidimos salir a pasear juntos por Buenos Aires.
Con esfuerzo, Tomás logró adaptarse a un sistema educativo diferente. Hizo amigos que, estoy segura, serán para toda la vida. Encontró espacios que disfruta, como las clases de teatro y batería. Este año comenzamos un nuevo ciclo en la secundaria, y cada día que pasa descubre más razones para valorar este hermoso país que nos ha acogido en medio de un proceso que no cualquier niño enfrenta.
Una mirada desde el corazón: el impacto en la infancia
Esta historia no solo relata el nuestro íntimo recorrido en medio del dolor, el amor y la resiliencia, sino que también nos invita a mirar con mayor profundidad una realidad que suele quedar silenciada: la de los niños que crecen con un ser querido en prisión. Tomás ha tenido la bendición de contar con apoyo, contención y redes de afecto, pero ¿cuántos otros niños atraviesan procesos similares en soledad, incomprensión o vergüenza?








Que Diosito les continué cuidando
ResponderEliminarEmotiva y real esta historia familiar. Un hecho, lo que sucedió con Lucar generó una cadena de acontecimientos que impactó en toda la familia. Todos aportamos algo para afrontar los hechos y las consecuencias. Todo sucede por algo y para algo. Dios tiene planes para esta familia y se vale de muchos medios para llevarnos hacia ÉL. Falta más por recorrer. Nos unimos en oración para obtener la guía del Espíritu Santo y encontrar el camino correcto para llegar al final del camino. Seguimos caminando de la mano poderosa del Todopoderoso.
ResponderEliminarImposible ni abrazar todos y cada uno de los momentos vividos, que aunque sean tan dolorosos, nos enseñan y nos hacen crecer! Amiga de mi corazón, me siento más que orgullosa de todo lo que han crecido como familia, de Tomás que nos da lecciones a cada rato con su inteligencia, análisis y madurez. Un abrazo siempre! 🤍
ResponderEliminarTres corazones fundidos en amor son la fuerza para no rendirse. El apoyo es recíproco,la motivación es cíclica y el resultado esperanzador . Ánimo
ResponderEliminarCarolina , te envío un abrazo de luz a la distancia, cada vez que escribes, impactas muchos corazones con todas las vivencias acontecidas, he llorado y me he emocionado al leerlas , eres un alma con una misión muy grande, lo estás haciendo muy bien , te admiro muchísimo, este será un libro yo lo visualizo con mucho éxito . La historia de Tomás es tan real coma pensamiento cada emoción y acción tal cual retrato de la realidad , su almita sabía , inquieta desde antes de que esto pasara ya nos indicaba que se estaba preparando para entender la vida , haciendo preguntas sobre el universo , los misterios de la vida , la misión el que estamos haciendo aquí en esta tierra , lo sensorial que es y desde niño , lo estaban preparando para convertirse en un ser excepcional, tienes un alma sabia a tu lado un adulto en el cuerpo de un niño con una personalidad muy diferente a los de su edad, les envío un abrazo de mucho amor a la distancia.Este plano terreno es un gran holograma en donde somos actores en esta gran obra de teatro donde somos movidos por un campo morfológico y repetimos historias que no son nuestras para reparar nuestro linaje , deseo que estés cerca para constelar este tema pero en Argentina hay costelafores buenisimos busca esta terapia para romper con estos patrones inconscientes que traemos de 7 generaciones y eres la campeona para romper y sanar todo el linaje que está mostrando que hay un ciclo abierto , sabes que puedes contar conmigo para lo que sea , esa será mi contribución, solo llama y nos ponemos de acuerdo.
ResponderEliminarMuchas gracias María Elena 🙏🏻 Estamos en un camino difícil porque la misión es grande ✨ Ya todo está sanado y continuará sanando ✨
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