El desamparo frente a las instituciones: nuestra lucha por justicia y dignidad
Un relato de denuncias ignoradas, derechos vulnerados y una rebeldía que nació del dolor para transformarse en resistencia y fe
Las denuncias como un grito de resistencia
Fue ante el desespero de ver cómo trataron a Lucas cuando decidí romper el silencio. La impotencia de no poder brindarle atención médica, ver cómo lo sacaban de un hospital sin un alta, volver a aquel calabozo donde sufrió golpizas, no tener acceso a medicamentos y sufrir prejuicios amenazantes de parte de un juez en etapa previa al juicio.
Levanté denuncias escritas y pedí recusar al juez, aunque hasta el abogado tenía temor de hacerlo. Yo ya no estaba dispuesta a seguir recibiendo atropellos. Aunque mis denuncias fueron ignoradas, ahí están, existen. Y sé que en algún momento podrán tener consecuencias.
Escribí al Consulado de Costa Rica en Argentina denunciando la falta de contención. Toqué la puerta de la Procuración Penitenciaria de la Nación en Argentina, de Derechos Humanos en Costa Rica y en Argentina, de CELS (una ONG en Argentina), de la Defensoría de los Habitantes en ambos países. Incluso escribí a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quienes me indicaron que debía agotar todas las vías institucionales del país antes de hacer una denuncia. Solo por mencionar algunas de todas las instituciones hasta donde hice llegar mi denuncia.
También acudí al Comité por la Memoria en Argentina, quienes después de varios correos interpusieron un habeas corpus que logró devolver a Lucas a la Unidad 34 neuropsiquiátrica, después de haber sido trasladado a un penal sin condiciones mínimas de salud en agosto del año pasado.
Cada denuncia fue un acto de resistencia. Un grito escrito que buscaba frenar el desamparo y exponer las irregularidades. Aunque muchas fueron ignoradas, me sostuvieron en la certeza de que al menos no me quedé callada.
Quedan entonces en el recuerdo. Son guardadas como líneas de un diario íntimo durante todo este proceso. Forman parte de mi criterio personal que al día de hoy se sostiene, en donde no encuentro un significado a mantener instituciones en un Estado que no es capaz de resolver o siquiera asesorar a las personas en un proceso.
Quizá mi opinión no coincida con la de muchos, pero basta con quitarse la venda. No existe una institución con capacidad de dictar sentencias ante atropellos humanos o siquiera defenderlos, y las que existen giran en torno al poder político. Basta con escuchar los gritos de las diferentes voces en guerra en el mundo y el oído sordo de quienes se manejan limitados por intereses políticos, escondiéndose para no intervenir.
El contraste de escenarios
Lucas pasó de la Unidad 34 —donde al menos había seguimiento médico— a la Unidad 9 de La Plata, donde no podía dormir por la cantidad de cucarachas. Se escondía bajo la cobija y las cucarachas caminaban sobre él a toda hora.
En la celda había restos de comida que no eran retirados y que promovían aquella infestación. Estuvo de nuevo encerrado en una celda sin acceso a un patio. Incluso, les estaban solicitando dinero a cambio: los oficiales les habilitarían una parte del patio.
Un compañero de pabellón (otro detenido) le traía la medicación suelta, envuelta en una hoja de papel con su nombre. Nunca supimos qué intentaban suministrarle. Un atropello inconcebible, un retroceso que me hizo clamar: ¿Qué propósito tiene todo esto, Dios? ¿Por qué volver una y otra vez al mismo círculo de dolor?
La única respuesta que encontré fue que el silencio nunca fue opción. Que este dolor tenía que transformarse en lucha y en denuncia. Tomé las fotos y denuncié. Las denuncias por defender los derechos básicos nos pasaron factura. El juez cumplió sus amenazas previas al juicio, pero, en aquel momento, debía sacarlo de ese penal.
La rebeldía que despertó
Yo no era la misma. La sumisión que me mantuvo en silencio por miedo durante tanto tiempo se rompió. Dejé de esperar pasivamente la neutralidad de la justicia y empecé a alzar la voz. Esa rebeldía que me enseñaron a esconder, la descubrí como una herramienta para sobrevivir y defender lo más sagrado: a mis hijos.
Así, cada denuncia se convirtió en una batalla. No siempre ganada, pero siempre levantada. Porque al final entendí que la indiferencia de las instituciones no puede apagar la voz de una madre.
Hoy Lucas sigue en la Unidad 34, en un panorama que no es el deseado pero al menos con un mínimo de contención. No es el lugar donde debería estar, pero es lo mejor dentro de lo que hay.
Mi esperanza sigue puesta en que algún día las instituciones dejen de moverse solo por voluntad, porque si esa voluntad no existe, nada se mueve. Mientras tanto, seguiré escribiendo, denunciando y contando nuestra historia. Porque esta lucha ya no es solo nuestra: es un llamado a la compasión y a la humanidad que tanto necesitamos.
El presente: entre la fe y la incertidumbre
Este martes 02 de septiembre tendremos audiencia ante el Tribunal de Casación. Reconozco que me invade la duda ante la justicia del hombre. No confío en nadie; aprendí a estar a la defensiva. Pero confío en que Dios pondrá las cosas en su lugar en el momento adecuado.Esta semana, aparecieron nuevamente los expertos en opinar. En medio de tanto comentario, aprendí a ser selectiva con aquellos que vienen a aportar. El expediente estuvo compartido con muchos “expertos” para una evaluación previa y, al día de hoy, no obtuve un solo retorno productivo o puntual. Es en estos momentos donde me sostengo de mi intuición y confío en Dios, solamente.
Soy consciente del esfuerzo sobrehumano con el que he luchado todos estos años. Abrazo mi constancia, mi fortaleza, la paciencia que fue creciendo con el proceso y, sobre todo, el amor en cada etapa. La enseñanza es tan grande, que por más dolor, hoy no soy la misma: soy una mejor versión, porque lejos de dejar que el odio me contamine, aprendí a valorar la enseñanza..
Estoy aquí para aquellos a los que pueda servir. Estoy para ser utilizada como instrumento y testimonio de un proceso que, lejos del dolor, es amor.
Este 02 de septiembre muchas cosas podrán pasar. Es la antesala a un deseo muy grande que guardamos en el corazón. Pido a Dios que los jueces del Tribunal, lejos de ver a un acusado, tengan una visión más amplia y puedan valorar con consciencia profunda todo el proceso.
Esta es una invitación abierta a todos los corazones que deseen enviar sus oraciones, buenas energías y deseos de libertad para nuestra familia.
Gracias al apoyo de una comunidad, el bingo, gracias al aporte económico de muchos de ustedes, logré realizar el pago del proceso de apelación al abogado, quedando “tablas”, como decimos en Costa Rica. A veces las cosas se ponen más difíciles y no entendemos cómo es eso posible. Justamente este mes mi casero me anunció que necesita la casa y ahora debemos mudarnos. Buscar alquilar en otro lugar implica más gastos, pero confío en que todo tendrá un propósito mayor.
Ya no hay desesperanza, ya no existe espacio para ver los retos de manera negativa. Sé que existen almas bondadosas y que quizá este anuncio venga de la mano de la libertad. Todo puede ser posible, porque confío, y esta confianza me llena de valor para ir evaluando día a día, sin preocupación por un mañana que nunca podré interpretar de manera anticipada.
Aunque la vida me haya puesto frente a pruebas que parecen imposibles, sigo creyendo que todo tiene un propósito: transformar el dolor en amor, la injusticia en conciencia y la oscuridad en esperanza.
Agradezco como siempre tu lectura. Puedes dejarme comentarios al final del blog de manera anónima o colocando tu nombre. Siempre abrazo cada mensaje y me recargo de fortaleza con sus palabras de apoyo. ¡Muchas bendiciones y gracias!
Carolina Solórzano Solís
"Dios es Luz, y la Luz es Dios. El que comprende esto lo sabe todo y todo lo ha perdonado."

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Eres extraordinaria, maravillosa transformada en luz. Te abrazo te bendigo y creo de tu mano como de la mano de Dios que todo obra para bien.
ResponderEliminarSé fiel en lo poco que en lo mucho te pondré!
Dios es maravilloso vas ver la mano de Dios actuar sacara bandera por ti y por tu hijo sea fuerte y con esas fuerzas como búfalo veras la gloria de Dios saludos y fuerte abrazo
ResponderEliminarTu luz ilumina cada espacio, cada lugar! Siga nena! Como siempre le digo, confíe en el plan! Dios sabe como cuándo y porqué! Un abrazo me Carito! Se que es difícil, pero admiro tu fortaleza, así como su debilidad! Te 🩷
ResponderEliminarTengo un chico llamado Lucas de 18 años , entonces cuando te refieres al tuyo, lo visualizo, xq tu proceso siempre ha sido parte de mis miedos como madre de un hombrecito , creo q en la inocencia de Lucas y admiro profundamente tu valentía.
ResponderEliminarQue Dios te siga sosteniendo, para que algún día no muy lejano estés en tu amada Fortuna C R
Siga adelante Carolina, representas muy bien el amor, fortaleza y valentía de una gran madre. No sé de por vencida nunca, sigue luchando por tu hijo, desde aquí muchos les deseamos lo mejor. Dios les conceda los anhelos del corazón. Bendiciones.
ResponderEliminarCarolina Díos te da mucha fuerza para seguir adelante mamá guerrera lucha por lo suyo siga adelante con la ayuda de Dios todo va a salir bien Dios primero 🙏🙏🙏
ResponderEliminarCarolina abrazo cada palabra tuya, y se que Dios tomará el control en ese juicio, el es el mejor juez por excelencia, vamos a estar en oración y todo saldrá bien Dios primero. Eres una mujer muy fuerte valiente y llevas a Dios en el corazón y con mucha fe puesta en él, Dios no te va a abandonar ni a tu hijo. Saludos y un fuerte abrazo a la distancia.
ResponderEliminarNunca te detengas de hablar con Dios y pedirle de corazón 🙏🏻 un abrazo
ResponderEliminarRecuerda que cada problema tiene una solución, solo hay que buscarla con calma y confianza en Dios y en la inspiración del Espíritu Santo. No permitas que tus temores te hagan dudar, mantente firme y confía en la misericordia de Dios. Todo tiene un propósito en la vida. Tú mente es poderosa así que llénala de pensamientos positivos que te hagan sentir bien. Dios te Ama y estará con tigo en todo este camino. Con amor papá.
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