La mirada del amor: un instante de presencia que lo cambió todo

¿Estamos realmente viendo la vida?

Hoy mientras volvía a casa, un día cotidiano… algo muy simple hizo que me detuviera.

A la orilla del camino, sobre la vereda había una mujer que estaba quieta, mirando hacia un árbol… quizá a un pájaro o tal vez hacia el cielo.  No sé exactamente qué estaba viendo.

Pero mi mirada no era hacia lo que ella contemplaba, no fue eso lo que llamó mi atención. Fue su cara. Estaba sonriendo.  Una sonrisa real, profunda, de esas que no se fingen.

Tenía una mirada llena de contemplación, de presencia, de disfrute absoluto entre los rayos de sol de la mañana.

Estaba completamente ahí, fue cuestión de segundos. Y en ese instante sentí un mensaje tan claro:

“Qué dichosa eres al poder ver con mis ojos.” 

Las lágrimas brotaron al poder ver el amor reflejado en aquella imagen, en otra persona, reconocer la belleza en un instante tan simple, poder emocionarte con la felicidad de alguien que ni siquiera conoces. 

Algo dentro mío se llenó por completo.

Su sonrisa me atravesó.

Me contagió.

Sentí cómo el corazón se expandía, se llenaba de una alegría que no venía de mí… pero que ahora también era mía.

Y esa imagen me acompañó todo el día. Cada vez que la recordaba, volvía ese mismo sentimiento. Esa misma calma.  Esa misma plenitud. Como contemplar una fotografía de un instante que solo existe en mi cabeza. 

Y después de ese momento, todo cambió. El resto del camino fue distinto.

El cielo ya no era solo cielo.
Era inmenso, profundo, vivo.
Los árboles se movían con el viento como si danzaran.
Cada hoja tenía un color distinto.
Cada persona que caminaba parecía tener una historia que latía.

Y pensé: 

¿Cuántas veces dejamos pasar el día sin ver nada de esto? 

¿Cuántas veces vivimos apurados, distraídos, desconectados…  sin detenernos a contemplar la grandeza en la que estamos viviendo?

Porque no se trata de que el mundo pierda belleza. Se trata de que muchas veces dejamos de mirarlo. Dejamos de estar presentes.  Dejamos de sentir.  Dejamos de reconocer nuestra capacidad de amar.

Y sin embargo, ese amor está ahí. Vive en nosotros. Nos habita.

Y no solo podemos sentirlo…  también podemos transmitirlo.

Intenté hacer un video para hacer llegar este mensaje y no lo logré, mi voz se quiebra en un sentimiento de amor pleno, pero siento la necesidad de compartirlo. 

Así como esa mujer, que hoy y  sin saberlo, me regaló un instante que transformó todo mi día. Una mirada nueva, la mirada del amor.

Cuando Dios te permite ver ❤️

“El Reino de Dios está dentro de ustedes.” — Lucas 17:21

Y tal vez, por un instante, hoy me fue permitido verlo.

Carolina Solórzano Solís

Comentarios

Entradas populares de este blog

Unidos por Lucas: Justicia y Reunión Familiar

Cuando el corazón se divide

Prisión Domiciliaria: El Camino Hacia Casa, No Siempre es Libertad